Queremos tanto a Andy
Las campañas son el diablo. En unos cuantos meses un candidato se juega todo. Gana o pierde. En las del Senado hay premio de consolación al mejor perdedor, en la mayoría de las otras, te vas a la nada. ¿Alguien recuerda a algún candidato a alcalde que presuma, de ser el caso, que alcanzó una regiduría? Se trata solo de ganar. Y de nada más.
Quien entra a una campaña, así sea cuando ni siquiera lleva el nombre de precampaña, se sabe vulnerable. Todos sus pasos y dichos serán vistos con lupa por adversarios —para empezar, y tenazmente, por compañeros a los que desplaza; o por quienes dentro de su misma organización se verían amenazados si triunfa: no solo se quiere derrotar a los de afuera—.
Como Andrés Manuel López Beltrán sabe lo anterior (no es neófito y tuvo maestro), ¿será que el humo de tanto año a la sombra........
