La oscuridad de mayo; la luz de junio
Mayo y junio fueron en Palacio Nacional como la noche y el día. Mayo ensombreció el porvenir del régimen y la consolidación del obradorismo, al irse enterando la presidenta Claudia Sheinbaum cuáles gobernadores y líderes de Morena estaban siendo investigados en Estados Unidos, y la lista corta de quiénes podrían ser los siguientes acusados por el Departamento de Justicia. Junio fue el mes de la resurrección política, del diagnóstico de que todo se trataba de una estrategia electoral para las elecciones domésticas en noviembre, y que el presidente Donald Trump estaba blofeando.
La acusación contra el exgobernador Rubén Rocha Moya y nueve servidores públicos en la Corte del Distrito Sur de Manhattan, donde se juzgan los casos más importantes de delitos de cuello blanco en Estados Unidos, la descolocó. Se preocupó y se enojó. El estrés se le acentuó junto con el insomnio. La solicitud de licencia de Rocha Moya, el primero de mayo, le dio oxígeno para su viaje a Palenque en una gira de trabajo intrascendente, que sirvió de cobertura para ver al expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Ese encuentro no se hizo público, pero era muy importante. López Obrador era el principal apoyo de Rocha Moya y le había molestado la licencia. La presidenta, de acuerdo con personas que conocieron del encuentro, fue a explicarle lo que estaba en riesgo para su legado si la fiscalía en Manhattan demostraba los vínculos del exgobernador con el Cártel de Sinaloa. “Es politiquería”, desestimó en automático López Obrador. Lázaro Cárdenas, su jefe de Oficina, y Jesús Ramírez Cuevas, su coordinador de asesores, quienes iban como refuerzo........
