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Cuando el futuro nos alcanza

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16.09.2026

Washington vive estos días en una paradoja tan reveladora como preocupante: mientras el Congreso, algunos gobiernos estatales y hasta la propia industria tecnológica libran una batalla regulatoria sin precedentes sobre el futuro de la inteligencia artificial, Donald Trump buscó zanjar el debate en su habitual estilo el lunes, con la pueril bravata de quien confunde poder con infalibilidad. El presidente afirmó que la IA no necesita más regulación porque el único control que hace falta es “un presidente fuerte e inteligente”, es decir, él mismo, desechando de un plumazo las advertencias de expertos, empresarios del sector como Dario Amodei -de Anthropic- y legisladores de ambos partidos que llevan meses alertando sobre los riesgos de una tecnología que avanza más rápido que cualquier marco legal capaz de contenerla. La ocurrencia inane de Trump, más propia de otra flatulencia mental más del mandatario que de una política pública o postura ponderada de gobierno, expone el vacío de fondo en la política estadounidense hacia la IA: una Casa Blanca que ha optado por desmantelar salvaguardas estatales en nombre de la competencia con China, un Capitolio fragmentado e incapaz de legislar y un electorado cada vez más alarmado y opuesto a la IA, consciente de que la próxima gran disrupción tecnológica -con todo lo que implica para el empleo, la privacidad y la seguridad nacional- se está decidiendo, en última instancia, por capricho presidencial y en la opacidad del corrupto eje que hoy existe entre el presidente, su familia y círculo cercano y algunos empresarios del sector digital.

Las consecuencias para la seguridad internacional -que es en lo que me quiero centrar hoy- de este proceso que se encarrila a 100 km por hora y sin frenos hacia el precipicio, podrían ser catastróficas. Según Anthropic, una de las empresas líder en IA y la que creó la plataforma Claude, las amenazas que hace apenas un año parecían profecías ominosas están mucho más cerca de volverse realidad. Algunas ya podrían estarse materializando. En un extenso y pertinente informe publicado el jueves, Anthropic afirma que desde grupos de hackers hasta agencias de seguridad chinas y de espionaje rusa, la Guardia Revolucionaria iraní y armeros con sede en Yemen, entre otros actores, han explotado una red de cuentas fraudulentas y servicios en línea para acceder a algunas de sus plataformas de IA avanzadas, incluido Claude mismo.

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