La auditoría no es revancha
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Ningún gerente serio asume una empresa sin revisar sus cuentas. Ningún comprador firma una adquisición sin hacer due diligence. Y ningún presidente responsable debería recibir el Estado sin saber qué contratos se firmaron a última hora, qué obligaciones quedan pendientes, dónde están los estados financieros y qué decisiones se tomaron en los últimos meses.
Por eso, cuando Abelardo de la Espriella anuncia un “empalme anticorrupción”, la respuesta de quienes se van (“revanchismo”) no resiste mucho análisis. Tampoco el reparo técnico según el cual un comité de particulares no tiene competencias para auditar.
El principio es elemental: quien va a responder por el Estado tiene el derecho, y sobre todo el deber, de conocer en qué estado lo recibe. Gobernar sin diagnóstico no es prudencia........
