Otro cuatrienio perdido
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¿Qué irá a ser de la vida del presidente Petro a partir del próximo 7 de agosto, cuando termine su disparatado gobierno y ya no cuente con el oropel siempre efímero del poder? Ni él lo sabe. Tendrá un cuerpo de escoltas como todos los expresidentes, pero sus órdenes no serán oídas en esa cueva de la Unidad Nacional de Protección, ni en la otra trinchera del sistema de medios públicos, radio y televisión, de lo que han abusado a la usanza de las dictaduras.
No faltará quien le sople al oído de Petro que no se preocupe porque, aunque no pueda hacer presencia en restaurantes o sitios de esparcimiento a los que van a divertirse esos millones de colombianos que él decidió detestar y a los que ha perseguido inclementemente, de todas maneras, lo aplaudirán los desposeídos y olvidados de todos los gobiernos. Muy pronto, cuando Petro pise de nuevo al pavimento bogotano, se dará cuenta de que tampoco en ese universo de compatriotas que él cree que sacó de la pobreza lo querrán tener de su lado, porque para entonces habrán comprendido que, a pesar del incremento del........
