Psicoanálisis de un resentido
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Latinoamérica, desnuda, yace en una hamaca que pende de dos árboles cerca de la costa. En frente suyo, el descubridor conquistador, el héroe guerrero, victo belicoso, la observa desnuda. Lleva en una mano un instrumento para medir el tamaño del suyo, de su machidad, y que le permite medir el valor de ser propietario del mundo y rehacerlo a su imagen y semejanza. En la otra mano lleva un estandarte, una bandera con la cruz cristiana, barras y estrellas. El deseo de hombres como este, de corazón hueco y vacío, consiste en llenar al mundo consigo mismos. El conquistador se inclina sobre ella. Despierta a Latinoamérica. La descubre de sus ropajes y plumaje de inocencia anterior a la historia para pedirle acceso total y poseerla. Este no es un acto de seducción. Él llama y ordena. En el fondo, a la izquierda, puede verse un barco de guerra. Y otro detrás, apenas visible cerca de la costa. Este es un acto de guerra y violencia. Una penetración forzada. Más allá, en el horizonte de lo impensable, los habitantes del lugar. Subdesarrollados, caníbales, salvajes.
La imagen que he descrito proviene de un documento de la historia. No pertenece al presente, pero nos lo muestra de mejor manera que cualquier imagen u opinión noticiosa. Se trata de un grabado del siglo dieciséis o siete. Es una copia del original, o carece de originalidad. De allí su virtud y poder. Que es el de la mayoría. Consiste en dar lugar a un número mayoritario de copias repetidas o a un sinnúmero de ellas. Es lo que cuantificadores y economistas llaman un modelo. Otros le llaman publicidad o propaganda. Siglos después, a finales del diecinueve y comienzos del veinte, esta imagen repetida muestra no ya a Américo conquistador y cartógrafo sino al Tío Sam. En alguna, sentado junto a la doncella del Caribe en el sur de las Américas, la abraza y la consuela. Le promete protección, la fantasía de seguridad total. Se trata de una caricatura de la llamada Doctrina Monroe. En otra imagen, el Tío ofrece a la núbil doncella en bandeja un dulce llamado “rebaja de aranceles del 20 %” mientras ella, otra vez........
