La estrategia de Trump nos encamina a otra guerra mundial
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Uno se pregunta qué pasa por la cabeza de los arquitectos de la política exterior del presidente Donald Trump. Parece como si todos se hubieran tomado su tiempo para estudiar los libros clásicos de historia sobre las causas de las guerras mundiales —La guerra que acabó con la paz, de Margaret MacMillan, o La crisis de los veinte años, de EH Carr— y luego se hubieran dicho: ahí es exactamente donde queremos llevar al mundo.
Trump, tanto en su primer mandato como ahora durante los once primeros meses del segundo, ha dejado claro que el consenso bipartidista posterior a la Guerra Fría —a través del cual Estados Unidos supervisaba un orden mundial económicamente integrado regido por leyes comunes que regulaban las relaciones de propiedad, el comercio y los conflictos— ha dejado de ser útil. En su lugar, la Casa Blanca ofrece una visión del mundo dividido en esferas de influencia competitivas y guarnecidas.
Este mes, la Casa Blanca publicó su informe sobre la Estrategia de Seguridad Nacional, que pretendía codificar esta transición. El informe toca todos los elementos asociados al nacionalismo agraviado de “Estados Unidos primero”: denuncia el globalismo, el libre comercio y la ayuda exterior, rechaza la construcción nacional y pide a los miembros de la OTAN que destinen una mayor parte de su PIB a gastos de defensa. Estados Unidos, advierte el informe, ya no “asumirá para siempre cargas globales” que no tengan relación directa con su “interés nacional”.
El núcleo del informe es la promesa de “reafirmar y hacer cumplir la doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense”. En el pasado, los militaristas invocaban esta postura en gran medida por costumbre, recitando un eslogan trillado. En este caso, sin embargo, desempeña un papel más importante en la definición de lo que podría ser un futuro orden mundial basado en la primacía de Estados Unidos.
Para los no iniciados, la doctrina Monroe no es ni un tratado ni una ley. Comenzó como una simple declaración, emitida por el presidente James Monroe en 1823, en la que reconocía la independencia de las repúblicas........
