Geopolitización y zonas de influencia
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Es el momento en el que todos lanzamos hipótesis: unas ideas fundamentadas, otras un poco vagas. Al fin y al cabo, el orden internacional actual nos permite elucubrar cosas a partir de las incertidumbres geopolíticas actuales. El temor que habita hoy entre los ciudadanos, desde Caracas, Teherán, Nuuk, Bruselas, Nairobi, Bogotá hasta Washington, como el de los tomadores de decisiones y académicos, está fundado en la geopolitización del miedo: un miedo que define el lugar en el mundo de cada individuo y, al mismo tiempo, el de los Estados.
Resurgen la idea cliché de las esferas de influencia y las angustias por la imprevisibilidad de las potencias. Más que un tablero definido por las esferas de dominación, lo que puede que estemos presenciando es, más bien, un mundo tirado por una voluntad transaccional. No parece ser tan cierto, como algunos han advertido, que estemos ni ante el fin del derecho internacional ni ante el reinicio de un sistema tripolar dominado por Estados Unidos, por un lado; China, por otro; y uno último, por Rusia.
Lo primero, porque el orden internacional siempre se ha caracterizado porque hay uno o varios actores con la fuerza suficiente de estar por encima, a pesar de que las reglas de juego existan. Es más, las reglas de juego existen porque hay grandes poderes que las han escrito. Siempre es bueno recordar la máxima tucidediana: mientras los grandes hacen lo que quieren, los pequeños hacen lo que les corresponde. Lo anterior no significa que lo que hagan las potencias en detrimento de los pequeños no sea condenable; de hecho, es condenable gracias al........
