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La 'Vox' de su amo

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10.03.2026

Dice la sabiduría popular que los extremos se tocan. Y en ocasiones no sólo se tocan sino que se llega al mimetismo. Y eso es lo que está ocurriendo con Santiago Abascal que cada día se asemeja más a Pedro Sánchez en el fondo, en los ademanes y en las formas. Autócrata, ególatra, populista, frentista, antisistema y guiado sólo por un proyecto personal, sin sentido del Estado y con una concepción del partido y la política orientada únicamente al culto al líder con el que se identifica y se cofunde. Intolerante e implacable con los discrepantes a los que purga o relega al ostracismo como bien pueden acreditar Macarena Olona, Iván Espinosa de los Monteros, Rocío Monasterio y ahora Javier Ortega Smith, sus compañeros en el Ayuntamiento de Madrid y el murciano José Ángel Antelo.

Un Santiago Abascal que traicionando a sus propios votantes no entiende, o más bien no quiere entender que el mensaje expresado por los extremeños y aragoneses en las urnas y por la mayoría de los españoles en las encuestas electorales es que quieren gobiernos del Partido Popular en coalición o controlados por Vox, con el objetivo último y prioritario de echar a Sánchez y al sanchismo del gobierno.

Un Santiago Abascal que considera un trato "salvaje" comprometerse de forma ineludible con el respeto a la unidad nacional, la Constitución y el Estado Derecho, la bajada de impuestos, acabar con la "furia verde" en política energética y la defensa la igualdad y de las libertades que propone Alberto Núñez Feijóo desde el PP para alcanzar acuerdos de gobierno en las autonomías y a nivel nacional.

Y un Santiago Abascal que junto a Sánchez son la versión española de Donald Trump y del trumpismo. Arrogancia, soberbia, desprecio al contrario, colonización de las instituciones, fobia al Parlamento, rechazo a los controles democráticos y falta de escrúpulos Todo para mantenerse en el poder, cueste lo que cueste y caiga quien caiga. Una suerte de populismo interesado y un intervencionismo en la política que también se traslada a la economía en perjuicio del libre mercado y de la libertad de empresa, con un programa económico opaco y cuya primera manifestación ha sido votar en contra de la subida de las pensiones, además de presentarse como apóstoles de las tropelías arancelarias y antieuropeas de Donald Trump.

El mismo Trump que ha decidido eliminar el idioma español de la web de la Casa Blanca y el mismo Abascal que decidió romper grupo con la italiana Georgia Meloni, para unirse al húngaro Viktor Orban, un proPutin confeso y declarado y con un Mateo Salvini que, además de alineado también con el autócrata ruso, tuvo la intención de hacer el primer partido antieuropeísta de Italia, que se convirtió en uno de los más fervientes defensores del delincuente fugado Carles Puigdemont y que ha apoyado la independencia de Cataluña, del País Vasco y de otras regiones europeas incluidas las del norte italiano. Recurriendo nuevamente al refranero habría que recordar aquello de "dime con quién andas…"

Al igual que Trump, Sánchez y Abascal muestran también una alta capacidad para fomentar la polarización social y para controlar y manipular el mensaje y el relato para afianzar sus ambiciones, culpar al adversario y seguir embaucando a sus votantes.

Y para completar el esperpento Vox y Santiago Abascal siguen empeñados en continuar como los principales aliados de Pedro Sánchez y jugando a ser tonto útil del sanchismo, dividendo el voto del centroderecha aspirando a desbancar a los populares -que se miren en el espejo de Albert Rivera y Ciudadanos- y dando al inquilino de La Moncloa la ocasión de seguir agitando el espantajo de la ultraderecha y el franquismo, además de por sus ataques al Partido Popular. El expresidente Aznar ha denunciado recientemente la existencia de contactos habituales entre Moncloa y Vox para torpedear a Fejjóo. ¿Estamos ante la 'vox' de su amo?

Como hemos repetido casi hasta la saciedad si Abascal, sus colaboradores y sus votantes aman tanto a España como dicen lo mejor que pueden hacer es disolverse.


© El Economista