Transparencia y sostenibilidad dejan de ser opcionales
En 2026, el mundo de las finanzas corporativas y la gestión de riesgos se enfrentará a una encrucijada: la evolución de las exigencias regulatorias y de mercado no solo continuará, sino que consolidará una transformación irreversible en la forma en que las empresas concilian desempeño financiero con impacto social y medioambiental. Esta no es una predicción futurista, sino una realidad que ya está tomando forma.
Hasta hace pocos años, la sostenibilidad se tenía en cuenta como un buen propósito dentro de los consejos de administración. Hoy, es una obligación de mercado y de regulación que no admite demoras. Reguladores en Europa, Estados Unidos y otras jurisdicciones han puesto en marcha, o están en vías de consolidar, marcos que exigen divulgaciones exhaustivas de riesgos climáticos, información no financiera y métricas ESG, dando lugar a un nuevo estándar de transparencia corporativa. Este contexto ha generado un efecto dominó: las organizaciones se ven forzadas a integrar datos financieros y no financieros en un solo relato coherente. Según encuestas representativas del ecosistema corporativo, casi la totalidad de los ejecutivos considera que la integración de estos datos no solo responde a una obligación........
