El fiado, a la orden del día
Pbro. Diego Augusto Arcila Vélez
El siguiente diálogo que leerá a continuación sucedió realmente, mientras este columnista viajaba en un alimentador del Megabús. Sonó el teléfono de la señora que compartía mi asiento: “hola, mona, ¿cómo va la tienda?, yo ya casi llego; estas terapias tan lejos me van a matar, no hay plata que aguante”. La señora hablaba muy duro. Prosiguió: “¿cómo así que don Alberto no ha pagado lo que le fiamos a fin de año? Córtele, córtele el chorro y sáquelo de la lista, cómo para tomar aguardiente sí tiene”. La conversación fue escalando hasta llegar al tema del alza de los precios. La interlocutora, la mona, le dijo que cuando fue a comprar el surtido........
