Reales y fatales, secuestros desde el Cereso
-Reales y fatales, secuestros desde el Cereso
-Marx Arriaga, de regreso a “su casa”, la UACJ
-También añejado el nuevo delegado de FGR
-Complican más los cambios laborales
A principios de noviembre dimos a conocer en este espacio que las investigaciones sobre varios secuestros de alto impacto cometidos en la ciudad condujeron a que habían sido orquestados desde el interior del Cereso Estatal 3. Aún antes de noviembre, y aun en 2024, advertíamos esa misma dinámica delictiva cometida desde el penal.
Datos de inteligencia policial compartidos con El Diario hablaban, en aquel momento, precisamente de las revelaciones oficiales publicadas ayer por este periódico sobre los “trascendidos” de noviembre, convenientemente no creídos por algunos jefes de corporaciones policiales. Lo consideraban “amarillismo”.
La Fiscalía Especializada en Operaciones Estratégicas y Antisecuestros confirmó ahora públicamente sus indagatorias respecto de varios secuestros organizados desde el Cereso Estatal 3 por el líder delictivo Mexicle-Empresa, Sergio Andrés Pichardo Holguín, alias “El Búho”, hoy recluido en un penal federal de máxima seguridad, en Guanajuato.
“El Búho” y al menos una veintena de cómplices cobraron en julio de 2025 tres millones de pesos por entregar a una víctima raptada, pero fue asesinada el 18 de julio. Su cuerpo fue abandonado en Los Kilómetros.
En agosto fueron secuestradas madre e hija; fueron liberadas a cambio de 500 mil pesos; y en octubre exigían tres millones de pesos por un comerciante de autos. Pagaron un millón 100 mil pesos y, aun así, asesinaron al hijo.
Aunque ya han sido detenidos casi una docena de cómplices de “El Búho” que operaron los raptos en las calles, ni esa ni otras bandas han sido completamente desarticuladas, por lo que urge no solo blindar, sino sellar los reclusorios.
El último mohicano del obradorismo, Marx Arriaga, se ha convertido en los últimos días en la comidilla de todas las mesas de café porque se niega a salir de su oficina en la Secretaría de Educación Pública, donde, hasta hace unos días, fue director de Libros de Texto.
No olvidemos que el polémico Marx tiene un fuerte arraigo con Ciudad Juárez. Todos saben que fue profesor de tiempo completo durante 10 años en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ).
Lo que no se ha comentado es el contexto. Como dice la sabiduría popular: “por las vísperas se saca el día”.
Resulta que Marx Arriaga llegó al gobierno federal como director de Bibliotecas Públicas en la Secretaría de Cultura, en 2018.
Algunos atribuyen esa designación a su relación con la ex primera dama, Beatriz Gutiérrez Müller, porque en 2013 Marx fue sinodal en su examen profesional.
Pero, si nos vamos al origen, Arriaga fue contratado en 2008 en la UACJ, cuando el rector era Jorge Quintana Silveyra. En esa época, el ala izquierdista estaba más que fuerte en la casa de estudios, sobre todo en la parte académica.
En esa red estaban varios personajes, uno de ellos el hermano del entonces rector, Víctor Quintana Silveyra, que finalmente fue desterrado del obradorismo por sucumbir ante la retórica de Javier Corral.
Fue un error que nunca pudo superar, porque lo que tiene de popular lo tiene de rencoroso López Obrador.
El otro personaje de la izquierda era Víctor Orozco, que luchó en todas las batallas de López Obrador, menos en la última, que era la buena.
Fue relegado Orozco del gobierno federal, pero al final fue adoptado por Andrea Chávez, que lo presume como su padrino ideológico.
Y, finalmente, Manuel Loera de la Rosa, quien acumuló tanto poder en esos años que buscó en 2012 la rectoría, pero no pudo contra el entonces régimen estatal.
Sin embargo, Loera logró convertirse en el mandamás de Planeación, donde extendió sus tentáculos como pulpo. Inclusive llegó a la elección de 2018 charoleando con AMLO, y muchos le creyeron que desde Palacio Nacional iba a venir la orden de ponerlo como rector.
Eso nunca ocurrió. Lo que sí pasó es que se fue a la SEP y, desde ahí, colocó a su equipo de la UACJ en las oficinas de la CDMX, pues por ahí se coló Marx Arriaga.
Si bien tenía el apoyo de la primera dama, en 2021 brincó a la polémica Dirección de Libros de Texto. Entonces, la línea que lo sostenía al final era Manuel Loera de la Rosa y su hermano, el senador Juan Carlos Loera, que pierden con Marx Arriaga uno de sus últimos bastiones.
Ahora viene de regreso Marx; de hecho, lo anunció en una entrevista. Se regresa a la UACJ, a su plaza de profesor de tiempo completo, pero, gracias a sus talentos recién descubiertos, dicen que ya lo andan buscando las cámaras empresariales para contratarlo, porque es el perfil ideal que atienda las visitas del SAT. Y es que Marx salió bueno para aplicar la “aburridora” en los escritorios gubernamentales.
Esta semana deberá arribar y asentarse en Ciudad Juárez el nuevo delegado de la Fiscalía General de la República, Victorino Porcayo Domínguez, tras el anuncio de la rotación de mandos, en la que el anterior titular en Chihuahua, Ramón Ernesto Badillo, fue enviado a Coahuila.
Dos detalles políticos de su designación no han sido pasados por alto por los agentes del Ministerio Público Federal que habrán de estar bajo su mando, quienes esperan movimientos en áreas clave de la Delegación en Juárez y la Subdelegación en Chihuahua, una vez que se hayan asentado las aguas.
En primer término, dicen, el cambio de mandos llegó unos días después de la gira que, a principios de febrero, realizó la todavía nueva procuradora general de la República, Ernestina Godoy, por Baja California, acompañada de David Boone de la Garza, titular de la Fiscalía Especializada de Control Regional (FECOR), y Richard Urbina Vega, fiscal de Asuntos Internos.
El segundo detalle es que Porcayo Domínguez, igual que Badillo Aguilar, ya parecía parte del activo fijo de la FGR en aquel estado, pues estaba en el puesto desde febrero de 2018. Era un caso peculiar, como el de esta frontera, con mucho tiempo de añejamiento en el cargo.
En fin, será cuestión de unos meses evaluar la gestión del nuevo titular en el estado de una fiscalía federal que no puede presumir de los mejores resultados.
Aunque la dinámica criminal entre los estados tiene muchas variaciones, Porcayo también despachaba en la frontera, en la ciudad de Tijuana, al mando de otras oficinas en Mexicali, Ensenada y Tecate; la estructura aquí es similar: la sede de la FGR en el estado está en Juárez, con oficinas en Chihuahua, Delicias, Parral y Cuauhtémoc.
Al ya de por sí rígido esquema laboral mexicano se le añade ahora un nuevo componente de rigidez con la reforma que reduce la semana a 40 horas y adelanta el pago de tiempo extra desde la hora 40, en lugar de avanzar hacia mayor flexibilidad y adaptación a la realidad productiva.
En una economía que apenas crece y cuya productividad lleva años rezagada —como ha señalado la Organización Internacional del Trabajo—, la decisión implica elevar el costo por hora trabajada sin que necesariamente aumente lo producido por trabajador.
Expertos del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas estiman incrementos acumulativos relevantes en el costo laboral hacia 2030.
No es un ajuste menor; es estructural y de gran impacto en pequeñas y medianas empresas. El efecto es claro: cuando la formalidad se encarece, la informalidad se vuelve refugio.
Las pequeñas y medianas empresas —que operan con márgenes estrechos— no siempre pueden trasladar costos ni absorberlos. Algunas reducirán plantilla; otras migrarán parcialmente a esquemas informales.
Y en sectores como la maquiladora, donde la competitividad se mide centavo a centavo frente a Asia o Europa del Este, el aumento de costos acelera otra tendencia: más automatización, más robots, más inteligencia artificial. No es ideología, es aritmética empresarial.
Cuando el capital enfrenta mayores costos y menor certidumbre, se mueve hacia donde haya eficiencia. La pregunta no es si la reforma suena bien. La pregunta es si el país puede sostenerla sin pagar el precio en empleo formal y competitividad.
