Ofertón del año
Ciudad de México - Es triste la historia de don Leto, pero la contaré porque el día amaneció nublado. Aunque sus padres fueron pobres él llegó a tener fortuna. A base de trabajo tesonero se hizo dueño de un próspero negocio, una tienda especializada en telas de la cual había sido dependiente. También su hijo fue fruto del esfuerzo, pero del esfuerzo de su papá. El muchacho estudió administración de empresas -de herencias, decían algunos- en una institución fifí de educación privada (privada de educación). Al día siguiente de recibir su título -12 años tardó en obtenerlo- el muchacho habló con su padre sobre el destino de la tienda. "Apá -le dijo-, usté ya está muy grande, y no sabe nada de las modernas técnicas administrativas. A partir de mañana ya no vaya a la tienda. Yo la manejaré". Se resignó don Leto a la forzada jubilación que le imponía el flamante licenciado, pero aquella mañana sintió el irresistible impulso de ir al negocio. Ya lo dice un refrán de pueblo: "Las veredas quitarán, pero la querencia cuándo". Y sucedió que no pudo ni acercarse a la tienda. Había frente a ella una enorme multitud de gente que luchaba por entrar. A duras penas pudo........
