Así no se puede
Ciudad de México.- En el asiento trasero del automóvil de él tuvo lugar el acto de amor al amparo del umbrío y solitario paraje llamado El Ensalivadero, lugar de encuentros pasionales para amantes que no pueden pagar un cuarto de motel, cuyo precio se ha elevado a raíz del conflicto en Irán. Acabado el trance (el del Ensalivadero, no el de Irán) el viripotente novio le preguntó a su pareja: "¿Quieres otro?". "Sí -respondió ella-, pero no está en la ciudad". Doña Panoplia de Altopedo, dama de buena sociedad, amaneció de mal humor aquel día, y despidió a su mucama por una falta menor. Le dijo: "Y ni pienses que te recomendaré con mis amigas". "No importa -respondió la fámula-. El señor ya me tiene muy recomendada con sus amigos". En la misa de bodas el padre Arsilio le preguntó a la novia: "¿Prometes amar y respetar a tu marido, acompañarlo en la salud y la enfermedad, y serle fiel hasta que la muerte los separe?". Acotó la muchacha: "Son demasiadas cosas. Que escoja una de las tres". Don Algón es lo que en pasados tiempos se llamaba un viejo rabo verde. A pesar de sus años........
