El recreo
Sobre la pizarra, a la izquierda del crucifijo, como el mal ladrón, colgaba el objeto más observado de la clase. Un reloj de pared. Empezábamos ... a vigilarlo cinco minutos antes de las once, convencidos de que, si apartábamos la mirada, el segundero podía robarnos un pedazo de libertad. Después sonaba un timbre mecánico, áspero, que aún hoy me parece el sonido más cercano a la felicidad. Nos amontonábamos junto a........
