Una medalla para Trump
María Corina Machado dice que le ofreció a Trump la medalla del Nobel de la Paz
La visita de María Corina Machado a la Casa Blanca ha sido, antes que cualquier otra cosa, la escenificación del desprecio con el que el matón -antes amigo americano- puede tratar a la gente. Nada de alfombras ni honores con uniformes emplumados: acceso lateral a la casa del poder, identificación con pasaporte en la garita de entrada, trato de mindundi a una mujer valiente y ejemplar. Un recibimiento burocrático, frío, vejatorio, impropio de ser aplicado a una persona galardonada con el Premio Nobel, y líder de una coalición opositora que ganó unas elecciones reconocidas por la comunidad internacional. Hay gestos que explican mejor que mil discursos la naturaleza del poder, y humillaciones tan cuidadosamente diseñadas que revelan, con una crudeza salvaje, cómo entiende las relaciones humanas y políticas quien hoy manda en el mundo.
En este caso, la humillación en la puerta de acceso incorpora un mensaje inequívoco, netamente trumpiano: aquí no vienes como igual; vienes a pedir. Frente a la humillación previa, la respuesta de Machado fue de una elegancia poco frecuente hoy en el mundo de la política. Entregar la medalla del Nobel a Trump, un tipo que ha mostrado reiteradamente su........
