Flanco sur
Cientos de migrantes marroquíes descansan en las calles de Ceuta. / EFE/Reduan
Lo ocurrido en Ceuta durante la última semana debe obligarnos a revisar algunas ideas que damos por supuestas. En Ceuta se produjo una presión masiva sobre la frontera, mensajes por redes sociales, permisividad objetiva de Marruecos, desinformación, caos y saturación de los servicios públicos. Podemos asegurar que se trató de una operación situada en esa zona gris en la que se puede atacar a un Estado sin que nadie reconozca la agresión, ni el Estado pueda ofrecer una respuesta militar clara.
Canarias se encuentra bastante más lejos de Madrid que Ceuta, es un territorio fragmentado en ocho islas habitadas y depende del exterior para absolutamente todo. Lo ocurrido debería bastar para que nos preguntemos si el archipiélago dispone de los recursos necesarios para protegerse ante una contingencia semejante o ante una combinación de amenazas aún más compleja. No se trata de alentar fantasías bélicas, ni mucho menos elucubrar sobre una invasión marroquí. Más bien de asumir que las amenazas de hoy no tienen por qué adoptar la forma de una flota acercándose a la costa. Una crisis híbrida puede combinar presión migratoria, desinformación, ciberataques, sabotajes, cortes del tráfico marítimo y ataques contra los sistemas energéticos y de........
