Lo que cada uno pueda
El Rey Gaspar, en el inicio de la cabalgata de Barcelona de la pasada Navidad. / Zowy Voeten
Se nos está yendo el año como si no quiere la cosa... Se ha ido escurriendo y apenas quedan un par de gotas. Quiero acabarlo en silencio. No callado, sino en esa calma profunda que nos permite respirar sin prisas. Que la Navidad sea Navidad al menos hasta los Reyes. Sin apremios, sin urgencias, sin carreras -aunque salvemos las sansilvestres, no me refiero a esas- sin ruido, sin trincheras.
Tal vez sobren luces. Me bastan con las pequeñas. Con las inagotables. Con esas que dibujan caminos y que en la noche nos recuerdan adónde regresar. Y si no, tiraré miguitas de pan por si la memoria se durmiera un rato… como en los cuentos de antaño.
Recrearme en los recuerdos como los del lunes pasado. Volver a la casa de mi infancia y........
