Para recuperar la paz bloqueada
No olvido una escena de la película “Puente de espías”, donde James Donovan, interpretado por Tom Hanks, conversa con su cliente, un espía soviético al que debe defender en plena Guerra Fría. En medio de esa tensión, Donovan le pregunta si no está preocupado. La respuesta fue corta y contundente: “¿Ayudaría?”.
La pregunta tiene una fuerza especial, en especial en esta coyuntura de conflictos y bloqueos. ¿Ayuda preocuparnos? ¿Mejora la realidad? ¿Ordena nuestras decisiones? A veces, una preocupación inicial sirve como alarma. Pero cuando se vuelve repetitiva, descontrolada y paralizante, deja de ser prudencia y se convierte en agotamiento y enfermedad.
Hace 30 años leí por casualidad un libro antiguo de Dale Carnegie titulado “Cómo suprimir las preocupaciones y disfrutar de la vida” (1948) donde encontré consejos que me siguen siendo útiles. Entre ellos están vivir y preocuparse un día a la vez y no agrandar problemas pequeños. También, preguntarse qué es lo peor que puede pasar, aceptarlo mentalmente y luego trabajar para mejorarlo. De igual forma, usar la........
