Cuando la ley despierta: no es invasión, es liberación
El poder puede imponerse durante años, pero nunca sin costo. Puede controlar instituciones, dominar discursos y sembrar miedo, pero hay una línea que, una vez cruzada, lo despoja de legitimidad. Venezuela cruzó esa línea hace tiempo.
Desde 2013, el régimen de Nicolás Maduro dejó de sostenerse en la voluntad popular y pasó a depender de la fuerza. Las elecciones perdieron credibilidad, la justicia fue subordinada, la oposición perseguida. Manifestar se volvió peligroso; disentir, una amenaza para la libertad y la vida. Organismos internacionales han documentado detenciones arbitrarias, torturas, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas. No se trató de errores ocasionales, sino de prácticas repetidas que marcaron una forma de gobernar basada en el miedo.
A este cuadro se suman las graves acusaciones sobre el Cartel de los........
