¿Gerentes o intelectuales a La Moneda?
Vivimos en una sociedad del hacer, impaciente y habituada a medir la eficacia en plazos cada vez más breves. Esa lógica ha colonizado también a la política. Hoy los presidentes y los gobiernos están sometidos a una exigencia permanente de acción: hacer, resolver, responder. La ciudadanía, crecientemente desvinculada de los procesos políticos y de sus mediaciones, observa al Estado como si fuera una ventanilla única de reclamos, una suerte de servicio técnico de la vida social.
Nada de eso es, en sí mismo, ilegítimo. Las demandas son reales, comprensibles y muchas veces urgentes. Expresan malestares concretos, expectativas postergadas, necesidades que no admiten espera. El problema aparece cuando esa presión por el hacer se transforma en la ilusión de que todo puede —y debe— resolverse exclusivamente mediante la técnica y la gestión.
Para la derecha chilena, la tentación del “hacer” ha tenido nombre y........
