Trump y sus amenazas
En 1939, cuando Adolf Hitler ordenó la invasión de Polonia, el mundo dudaba, relativizaba, prefería creer que aún era posible contener la catástrofe. Nadie proponía la aniquilación de Alemania ni la destrucción de su civilización. Sin embargo, la guerra avanzó y en 1945 el país quedó reducido a ruinas, pagando el precio extremo de su deriva autoritaria. Hoy, Donald Trump ha cruzado una línea inquietante al amenazar con borrar a Irán “en una noche”. No es una exageración menor: es la verbalización de una lógica de destrucción total. Y, salvo la advertencia del Papa, el mundo ha reaccionado con un silencio sepulcral. Si en 1939 alguien hubiera lanzado una amenaza de esas características, quizá la humanidad se habría ahorrado el inmenso costo humanitario de la guerra. Hoy, afortunadamente, los iraníes sí se toman en serio a Trump y han cedido minutos antes de que expirara el ultimátum. Queda ver si persistirán en su tenacidad y están dispuestos a enfrentar un final tan devastador como el alemán. El mandatario norteamericano ya cumplió con lanzar una advertencia y como dice el refrán “el que advierte no traiciona”.
