El cortocircuito del Gobierno que apaga a Colombia
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Por Mauricio Restrepo Gutiérrez - opinion@elcolombiano.com.co
Colombia ya conoce el precio de administrar la energía tarde. El apagón de 1992-1993 alteró la vida cotidiana y dejó una lección costosa sobre la fragilidad de un país que descubrió, a oscuras, que la electricidad depende de reglas estables, inversión sostenida y memoria institucional. Tres décadas después, la ineptitud oficial empieza a desempolvar fantasmas que parecían archivados: desabastecimiento, presión sobre el gas natural y amenaza de racionamiento.
La advertencia del Consejo Gremial Nacional, al afirmar que solo un “milagro” evitaría el colapso energético, muestra hasta qué punto se deterioró la confianza en la gestión pública. Cuando los gremios productivos empiezan a hablar en términos de fe, el Estado ya ha perdido parte de su autoridad técnica. Ningún sistema eléctrico se sostiene con optimismo........
