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El libro de texto en la batalla contra el analfabetismo (II)

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19.04.2026

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EL NACIMIENTO DE LAS EDITORIALES

A lo largo del siglo XIX crece exponencialmente la publicación de libros de texto, especialmente a partir de la entrada en vigor de la Ley de la Instrucción Pública. Si bien, esta normativa intentó poner freno al excesivo número de textos autorizados para la enseñanza -se contabilizaban 1218 manuales escolares entre 1845 y 1883- , en aquellos años un buen número de docentes completaban sus precarios salarios con la publicación de libros de texto, algunos de los cuales terminaron abriendo después su propia librería con taller de impresión, primer paso para le creación de una nueva empresa editorial. El hecho de que la enseñanza se encontrara mayoritariamente impartida por congregaciones religiosas influirá también en el origen de algunas de estas empresas editoriales.

La primera editorial moderna tienes raíces segovianas y se remonta a 1826, su fundador Victoriano Hernando Palacios, nace en 1783 en Aldeanueva de la Serrezuela, de cuna humilde, enseguida cambia la escolarización para trabajar como pastor, oficio que abandonará poco después para ingresar con los frailes de Benedictinos de Valladolid donde aprende a leer y escribir, ello le permite trabajar después en casa de un Oidor de la Audiencia para enseñar a sus hijos. Con esta familia se traslada a Madrid en 1808 y comienza a enseñar como suplente en una escuela de Primaria. Acabada la guerra de la independencia, ya durante el reinado de Fernando VII, enseñaba la constitución de 1812, usando una versión en verso que él mismo había redactado para facilitar su aprendizaje, lo cual le ocasionó no pocos problemas, pero en 1815 consigue restablecer su titulación de Maestro de Primera Enseñanza después de haber sido considerado intruso en su profesión, ejerciendo de nuevo en el barrio de Lavapiés como maestro en una escuela de niños pobres. En aquel año compra la imprenta de un amigo donde se manufacturaba el papel pautado que usaban los escolares para aprender a escribir, mejorando su calidad y consiguiendo un extraordinario éxito de pedidos en las escuelas de instrucción primaria. En 1928 adquiere el nuevo y conocido local en el número 11 de la calle Arenal de Madrid destinándolo a almacén y librería. En 1831 emprende la impresión de primera novela La mujer sensible o y publica la revista Anales de Primera Enseñanza. Entre sus primeras publicaciones destaca El arte de escribir en letra bastarda Española, que obedece a su interés en facilitar el aprendizaje de la escritura a los niños, destacando ya como editora de manuales escolares. Su negocio editorial lo heredan sus sobrinos Francisco Parra y Gregorio Hernando bajo el nombre de Sucesores de Hernando, siendo este último quien dará continuidad a la empresa editorial emprendiendo la expansión del negocio editorial al mercado americano. A la muerte de Gregorio la empresa se moderniza bajo el nombre de editorial Perlado, Paez y CIA, aunque sería siendo conocida como Casa Hernando y después como sociedad Hernando y CIA. A la muerte de Eugenio Páez, ya 1902, la empresa pierde competitividad y capacidad de adaptación en un mercado donde irrumpe Saturnino Calleja, revolucionando el mundo de la edición escolar en nuestro país.

Entre sus primeras obras escolares destacamos además Prontuario de Medidas, Pesas y Monedas del sistema métrico legal, 1853, el Catón Metódico de los niños de José González Seijas, Caligrafía para niños de José Francisco Iturzaeta, 1851 y el Catecismo de Ripalda 1845. También, de su última etapa bajo el nombre editorial de Sucesores de Hernando, destacamos el Estudio general del cuerpo Humano en piezas anatómicas.

La segunda editorial escolar de relevancia, Paluzie editores, se crea en 1844........

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