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El libro de texto en la batalla contra el analfabetismo (I)

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12.04.2026

El libro de texto en la batalla contra el analfabetismo (I)

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LOS PRIMEROS LIBROS ESCOLARES

El problema del analfabetismo en España se arrastró como un fenómeno estructural hasta finales del siglo XIX y escaló buena parte del siglo XX. Heredado del antiguo régimen, cuando la lectura y escritura eran habilidades reservadas a la nobleza, el clero y clases adineradas en las grandes ciudades, la alfabetización no llegó a superar el 15% hasta las últimas décadas del siglo XVI.

La aprobación de normativas modernas que sirvieran para la instauración de un sistema educativo ambicioso que superara la etapa del antiguo régimen topaba con la falta de escuelas públicas y la baja formación de maestros y, aunque se sucedían leyes educativas que acompañaban los muchos cambios de gobierno y de régimen, nunca estaban dotadas de una financiación realista y acorde a la magnitud que esta empresa requería: la formación de ciudadanos con valores éticos y religiosos que además supieran leer y escribir. Ante la falta de recursos del estado, la iglesia tomaba el protagonismo dejando la educación mayoritariamente en manos de congregaciones religiosas.

El libro escolar, entendido como material de apoyo para instrucción y educación de los niños, se abre paso impulsado por esta necesidad de alfabetización de la sociedad y por el desarrollo de las técnicas de impresión, que harán posible aumentar el número de ejemplares de cada edición y disminuir los costes hasta hacerlos asequibles a un número creciente de familias.

Si nos remontamos en el tiempo buscando los primeros libros que pueden considerarse como manuales escolares podríamos incluir como tales a algunos libros de la Biblia, en los que su faceta instructiva y educadora es más notoria, como en los libros de Proverbios o el Eclesiastés. A finales del siglo II aparece el Disticha Catonis, breve tratado de urbanidad que fue ampliamente utilizado en la edad media y el renacimiento y cuyo autor, Catón, dará nombre a los posteriores libros de iniciación en la lectura y escritura. Ya en el año 1658, podemos citar el Orbis Sensualium Pictus, de J.A. Comenio, que destaca como una enciclopedia con marcado carácter pedagógico destinada al aprendizaje del Latín y las Ciencias Naturales. Aun siendo libros escolares, su reducida tirada los reservaba exclusivamente para las élites privilegiadas y estaban habitualmente ligados a las bibliotecas de los monasterios. Será necesario escalar hasta el siglo XVIII para encontrar manuales escolares con una difusión más universal como el Método uniforme para las Escuelas de Cartilla de Felipe Scio, aparecido en........

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