Lola Romero: “El niño que nació en la primera guardia se llama Licinio en honor al Hospital”
El Hospital de Segovia tuvo un primer día, una primera guardia, los primeros puntos de sutura, el primer parto… y allí estaba Lola Romero. “Acabé la carrera en la Complutense de Madrid en junio de 1974 y me llamó un compañero diciéndome que iban a abrir una residencia sanitaria en Segovia y que necesitaban médicos para hacer guardias, que si me apuntaba, y dije que sí. Iban a ser unos meses antes de empezar a hacer la especialidad de cardiología infantil en La Paz. Me vine para aquí y me encontré un hospital que empezaba totalmente de cero, un hospital que en la primera guardia tenía ocho residentes asistenciales, así llamaban a los médicos de guardia, un hospital en el que me quedé”.
Casi se puede hablar de amor a primera guardia. “El hospital me enganchó de tal manera que hice en él la especialidad, saqué la oposición y conseguí plaza en Pediatría, y desde entonces no me moví para nada de él porque estaba en mi casa. Era una forma de trabajar y una ilusión por hacer las cosas, por tirar para adelante, por aprender, todo nuevo y todos jóvenes. La edad media de los jefes de servicio cuando empezamos era de 35 años, por detrás de ellos estaban los especialistas de cada servicio, que acababan de terminar la especialidad, y luego estábamos los de puerta, que éramos los que recién habíamos acabado la carrera”, recuerda la pediatra jubilada.
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