Las 220 ostras de Pedro Robles
07 de abril 2026 - 04:00
Presume la televisión pública de los 943.000 espectadores de la corrida del Domingo de Resurrección ofrecida en directo, el Ayuntamiento del récord de público a las tres de la Madrugada del Viernes Santo con 682.305 personas en el centro, y toda esa ristra de hermandades de las cifras de papeletas de sitio que han expedido. Todo está disparado en la principal fiesta de la ciudad que hemos vivido plena y con la hostelería satisfecha, pese a las restricciones. El buen tiempo ha permitido la salida de las 71 cofradías previstas. Y esa es la clave por mucho que haya que retirar los veladores y dejar de vender alcohol a determinadas horas. A falta de datos ciertos y contrastables sobre el balance hostelero, no cabe mayor muestra que un botón: el rostro de inquietud de Pedro Robles, vicepresidente de la hostelería, cuando en la tarde del Domingo de Resurrección se había quedad sin marisco. "Han salido 220 ostras, tengo que llamar a Cambados para que traigan urgentemente más". El público taurino es de alto poder adquisitivo. Y es precisamente un buen ejemplo del turista de nivel que todos los denominados operadores dicen buscar para Sevilla: la Junta, el Ayuntamiento, los directores de hoteles, los responsables de Fibes, las agencias, etcétera Se nos llena la boca con que Sevilla merece turistas de categoría que permitan comercios también de nivel. Pues nada como una buena temporada de toros que trae a esas familias de mexicanos y portugueses que, junto con los aficionados del AVE y un poquito de clientela local, solo un poquito, acaban con 220 ostras en Robles antes de acudir a la plaza. Ni un ruido, ni un incidente, ni manifestaciones de mal gusto como en las despedidas de soltero, ni una borrachera... Familias que tranquilamente almuerzan, gastan en negocios igualmente familiares de la ciudad, se hospedan en hoteles de cuatro y cinco estrellas, y se marchan satisfechos.
Los toros son la garantía de captación de esos visitantes que todos decimos que necesita una capital como Sevilla. Habrá más sectores, es muy posible, pero el taurino es una garantía. A veces tenemos delante lo que andamos buscando con fórmulas y reclamos extraños. La gente de aquí, nuestros sucesivos emprendedores, han hecho las cosas muy bien, distinto es que la Fiesta haya pasado por crisis fuertes que la han lastrado, bien por la mansedumbre de las reses que provocaba festejos plúmbeos, bien por el animalismo venteado desde posiciones radicales, bien por la falt de figuras. Aquí hay una oferta propia que, bien dirigida y mucho más potenciada, es el camino correcto para el objetivo que tanto decimos perseguir. Cuántos más portugueses y mexicanos lleguen a Sevilla, mejor para la ciudad. Y sin olvidar a esos aficionados de ciudades muy concretas como Albacete o Zarauz, por poner solo dos ejemplos, que acuden a gastar con alegría. Hay que mirar la vitrina de las ostras de Robles, un indicador de la ecomomía local. Hay que alcanzar las 500 ostras al día y espera a que San Pablo deje ser un aeropuerto de bajo coste.
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