La ausencia de la calle Sierpes
03 de abril 2026 - 04:00
Todos los guardias civiles son coroneles, el arzobispo es tratado como "santo padre", un ex alcalde sigue siendo alcalde y los músicos de las bandas son los mejores aliados para ser feliz. El mundo es como Eduardito quiere y, sobre todo, como proclama alto y claro desde el blindaje de su bendita inocencia. Acabamos la Semana Santa de 2025 con un artículo sobre la alegría que este personaje genera en la Semana Santa de la calle Sierpes, a la vera de la célebre relojería donde los nazarenos de ruan aprovechan para consultar la hora, la de la esquina del Real Círculo de Labradores donde Benito Mateos-Nevado vigila que todo esté a punto y que nadie saque un vaso en los balcones altos, la del Catunambú cerrado y los relevos de los costaleros en Pedro Caravaca. Eduardito no ha estado este año en su asiento, en el lugar donde sus padres le enseñaron a amar la Semana Santa. Su hermana está temporalmente impedida y no ha podido llevarlo este año al paraíso de su silla en esa primera fila que le permite dar y recoger tanto cariño. Ha fallado el cirineo por una desgraciada incidencia, no grave, pero sí suficiente para que nos hayamos quedado sin la sonrisa y el júbilo de Eduardito en los mejores días de la ciudad. Sepa don Eduardo que no han dejado de preguntar por él muchísimos músicos que lo han buscado entre los abonados. "¿No está Eduardito?". Ni han dejado de hacerlo nazarenos de su querida hermandad de San Gonzalo. Nos ha faltado como nunca su grito de guerra. "¡Viva Triana!". Y mañana echaremos en falta su saludo a don José Ángel Saiz, al que eleva a la categoría de Papa; a los religiosos de San Gregorio Magno que le dan su bendición, a los concejales, a los militares...
La Semana Santa de cada persona es la de otras personas, por eso nos falta una pieza cuando algunas de ellas no están. Sierpes es una bulla cada día, pero no está Eduardito por circunstancias sobrevenidas. Las cofradías salen aunque ya no estén muchos de sus hermanos, pero nos faltan. ¡Claro que notamos un vacío! La Semana Santa sigue, evoluciona y cambia, hay que seguir, siempre hay que seguir, como diría el capataz Alejandro Ollero, pero esta Semana Santa que va camino del pleno ha sido la de la ausencia de Eduardito porque su hermana está en recuperación. Siempre se echa de menos su cariño limpio, el abrazo sincero, el corazón inocente y el buen humor. En una sociedad como la actual, Eduardito es de esas personas que hacen un mundo mejor. Dicen que son dependientes, pero somos los demás los que dependemos de ellos cuando los echamos en falta. Como ha ocurrido en Sierpes, donde siempre le espera una silla. Y la legión de músicos que le corresponden con cariño. Y a quien le moleste su voz blanca y tronante, que el Señor le perdone. "¡Viva Triana, santo padre!". Y don José Ángel sonríe. Y al hacerlo sonríe toda la ciudad
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