menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

El fanal andaluz

7 0
yesterday

18 de abril 2026 - 04:00

Las listas electorales son un producto de consumo interno. La mayoría son difíciles de votar porque están cargadas de gente dócil al líder, agradaores de tuits precocinados, acólitos del incienso desmedido al jefe y otras prácticas que uno cree innecesarias, pero se ve que la mayoría las efectúan con esa pasión que genera la adhesión inquebrantable al César. Es mejor no examinar las listas como es mejor ignorar cómo se cocinan muchos platos. Las listas son un mal necesario, como los partidos. Importa la cara de los candidatos a presidente y confiar en que gente trabajadora pueble los entornos. Conviene no perder la esperanza para no quedar sumergido en vinagre. No extraña nada que los denominados barones del PP no acudan a Andalucía en los días de campaña. El rostro de Moreno es la mejor marca. La única y más sólida. Cualquier elemento extraño supone introducir factores de riesgo. Y el PP sabe bien cuánto se sufre con los tiros en el pie. María Jesús Montero se afana en explicar que sí tomará posesión del escaño en el Parlamento Andaluz. Una desaplicación en toda regla, que diría Cantatore, cuando debería estar ya ahondando en otros asuntos para fiscalizar la gestión del Gobierno. Qué lejos quedan los 66 diputados socialistas de las autonómicas de 1982. Maíllo es un buen candidato sin estructura. Vox tiene pendiente aprobar la asignatura de la institucionalización, dejar el estado perpetuo de cabreo y hacerse imprescindible para que haya gobierno. Abascal de momento no aparecerá por la primera gran Feria del calendario andaluz: la de Sevilla.

La marca electoral robustecida del presidente Moreno compendia el balance de sus años de gobierno. No se ha desgastado, se ha fortalecido. Y no ha necesitado a Feijóo en la Moncloa. Se ha bastado solo, incluido en el seno de un Ejecutivo donde brilla él por encima de todos. Tiene a Antonio Sanz como el perfecto cirineo. Es su garantía en el día a día. En el primer mandato tuvo otros perfiles similares, pero se fueron marchando a emprender otras singladuras. A Sanz le tocará todo, desde la sanidad hasta una posible negociación con Vox. El caso es que Andalucía llega a las autonómicas ajena a la peor política que ahora mismo lastra España y la actualidad internacional. Será por el carácter del candidato favorito, el perfil bajo del PSOE, la ausencia de Abascal o la desunión de la izquierda a la izquierda del PSOE. Es probable que el ambiente se enrarezca con las listas de espera (estas listas sí son importantes) en los hospitales y la inmigración, pero hasta ahora la región se beneficia de estar en una suerte de fanal, libre de esa contaminación político-ambiental. Ni las listas, ni Trump. Aquí tenemos agenda propia. No es poco. Y durará poco.

También te puede interesar

La violencia contra Vox

Carlos Navarro Antolín

Otro error no forzado de Feijóo

Enrique García-Máiquez

"Manos que no son penaltis"

Nuestra patria islamista

Todos contingentes, ¡menos usted!

Borracho en el tendido


© Diario de Sevilla