"Los días de reporterismo como este de incendio en el valle del Tiétar tienen que terminar así: tiznado, polvoriento y apestando a humo"
Los días de reporterismo como este de incendio en el valle del Tiétar tienen que terminar así: tiznado, polvoriento y apestando a humo, con la piel incrustada de una capa de ceniza, la camisa por fuera del pantalón, las botas desabrochadas, sentado con el perro viejo en el porche, a oscuras, bebiendo una lata de cerveza y comiendo la pizza que no se han comido los niños porque se les cayó al suelo bocabajo. Dios creó los incendios para que existieran esos momentos de después de la cobertura, un tanto desmadejados,........
