La trampa silenciosa de la IA en las empresas
La inteligencia artificial ha irrumpido en las empresas con la fuerza de las grandes revoluciones tecnológicas. Y, como ocurrió en otras épocas con internet o la automatización industrial, el debate parece centrarse en una única pregunta: cómo hacer más en menos tiempo y con menos coste. Sin embargo, quizá estemos mirando el problema desde el ángulo equivocado. Porque la cuestión de fondo no es tecnológica. Es humana. Durante décadas, las organizaciones han medido su éxito casi exclusivamente en términos de eficiencia. Procesos más rápidos, estructuras más ligeras y decisiones automatizadas. La IA encaja perfectamente en esa lógica y, de hecho, muchas compañías la están incorporando precisamente para eso: reducir tiempos, abaratar operaciones y aumentar productividad. El planteamiento parece impecable. ¿Quién puede oponerse a trabajar mejor y más rápido? Pero existe una trampa silenciosa. Cuando una empresa convierte la eficiencia en el único criterio, corre el riesgo de vaciar lentamente aquello que le da........
