Teatro de sombras
Manuel Marchena. / EFE
En mayo de 2019, la filósofa Marina Garcés fue llamada como testigo por parte de la defensa de Jordi Cuixart en el juicio del procés. Su cometido era aportar contexto sociológico al ambiente de movilización ciudadana durante el otoño de 2017. Cuando trató de explicar su impresión personal del momento, el presidente del Tribunal Supremo, Manuel Marchena, la cortó de modo implacable: «No viene aquí para expresar su apreciación de su estado febril ni su grado de alucinación». Resultó desconcertante tanta inclemencia con Garcés cuando el mismo juez había permitido que guardias civiles que participaron en la represión del 1-O se explayaran sobre sus sensaciones. Así, hubo agentes que vieron en los rostros de la gente un «odio reflejado que nunca había visto en mi vida profesional» o........
