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Más razones para que León sea Patrimonio de la Humanidad

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02.03.2026

Creado: 02.03.2026 | 06:00

Actualizado: 02.03.2026 | 06:00

Patrimonio de la Humanidad

«San Isidoro y otros tesoros de León son determinantes para acceder al título de patrimonio de la humanidad», decíamos en el comentario anterior (ver Diario de León 17. 2.26). Hoy queremos analizar, entre otros monumentos, la Catedral, San Marcos, las murallas, el camino jacobeo y el entorno de nuestra ciudad .

En primer lugar, la Catedral, conocida como la Pulchra Leonina (año 1205), construida en los albores del siglo XIII, fue iniciada por el obispo Manrique, con la ayuda de Alfonso X el sabio, cómo nos recuerda Antonio Viñayo (antiguo Abad de San Isidoro). Se erigió sobre el Palacio Real de Ordoño II, que lo donó para la construcción del templo catedralicio y se extendió hasta ocupar la iglesia románica del obispo don Pelayo, unos solares llenos de arte y cultura. Con el paso de los sucesivos siglos, se creó una Catedral con más luz que piedra: el templo gótico más bello y más luminoso del mundo. El visitante siente la impresión de que en esta catedral se ha registrado un «milagro luminoso», que provoca la contemplación de sus vidrieras llenas de luz con un color único. Cualquier persona tendrá la fortuna de verificar el esplendor polícromo de las vidrieras que inunda todo y crean un espacio de luminosidad fantástica y sobrenatural. No en vano, la investigadora María Elena Gómez Moreno comenta que: «La luz de la Catedral leonesa matiza la piedra, suaviza sombras y bóvedas, es un templo transparente de luz nítida, donde Dios se siente en la quietud de la oración» y el anteriormente citado, Abad Viñayo considera que nuestra Catedral: «Suscita una emoción y proyecta una luz por dentro y despierta una sorpresa por fuera». Si nos hallamos en el exterior, nos encontramos con tres portadas, que denominaremos: fachada occidental llamada también central o real, la fachada meridional y la fachada septentrional o norte. Conviene distinguir entre la primera portada que comprende tres pórticos: «San Juan Bautista, Juicio Final y San Francisco». En general, se suele acceder al interior del templo por el pórtico del Juicio Final, en cuyo tímpano aparece Cristo juez, rodeado por cuatro Ángeles que portan instrumentos de la pasión y flanqueado por San Juan y la Virgen María En el parteluz, la bellísima Virgen Blanca, un tesoro único: La imagen virginal que actualmente se halla en el interior del templo bien protegida. En las arquivoltas de dicho pórtico encontramos un cortejo de Ángeles, músicos, la resurrección de los muertos, Santos, Mártires y Confesores, sin olvidar los castigos infernales. En las jambas de izquierda a derecha, San Juan Evangelista, Santiago el Mayor, San Pedro, San Pablo, Santo Tomás, San Judas Tadeo y San Mateo. Siguiendo el análisis de la paramesa Ángela Franco: «las escenas del juicio final están realizadas con mucha vivacidad y gracia». Los otros dos pórticos, San Juan Bautista y San Francisco, en síntesis, se refieren, el primero, al ciclo de la Navidad, infancia de Cristo y comprenden: La visitación, la natividad y el sueño de San José, el anuncio a los pastores, los Reyes Magos ante Herodes, la Epifanía, la huida Egipto y en segundo pórtico, el de San Francisco merece destacar el triunfo de la Virgen con la Dormición; en la zona baja y la Coronación en la parte alta y en una de las jambas de izquierda a derecha: personajes del Antiguo Testamento. Sin duda, a través de los pórticos y sus imágenes, en tímpanos y jambas, observamos una lección magistral de teología a lo largo de los siglos. Desde las portadas principales, que nos reciben una y otra vez, en nuestras visitas a la Catedral que bajo el rosetón de Poniente son un privilegio para todos. Aqui podemos admirar un conjunto de escultura gótica única en Europa. Por todo esto, no podemos olvidar a sus geniales escultores y artistas que nos transmitieron su legado, compuesto por nombres nacionales y foráneos: Adán, Arniol, Valdovin, Aniquin, Escalante, Santillana, Herreras, Argote y Bolinaga, entre otros. Nuestra Catedral nos habla de los vicios y de las virtudes, de los Santos del cielo, de los Reyes de la Tierra y de la armería de linajes leoneses. Son relevantes también la flora ornamental, mitras y báculos, cetros y coronas que componen según Antonio Viñayo: «los motivos del mundo de color de los vitrales, «Pulchra» en sus piedras,» Pulchra» en sus vidrios, todo en armonía y equilibrio en la «Pulchra Leonina». Finalmente, a través del camino jacobeo, que pasa por el mismo corazón de León, llegamos a otro tesoro fundamental: San Marcos, construido sobre las ruinas de un convento que asistía a los peregrinos. El nuevo Hostal fue construido por la Orden de Santiago en 1513 que es de estilo Plateresco. El rey Fernando el Católico apoyó el acuerdo santiaguista y fue Pedro de Larrea maestro mayor del convento de Alcántara, quien dirigió las obras con la ayuda de Juan de Orozco, Martín de Villarreal, Juan de Rivero y Martín Susniego. La fachada plateresca es un «claro joyel jacobeo» en «piedra deslumbrante ojival, el suntuoso templo y renacentista el claustro». Isabel la Católica aparece en un medallón la fachada entre Lucrecia y Judith; Carlos Quinto, aparece entre Augusto y Trajano «paradigma de emperadores». Una gran estatua de la Fama remata el ático de la fachada principal que aparece dividida en dos partes: Hostal e Iglesia, con una arquitectura resplandeciente que se manifiesta en su exhibición ornamental. He aquí tramos enmarcados en frisos helénicos y cornisas fantásticas que alternan con medallones esculpidos con perfección. Exhibe efigies tanto de héroes paganos como de Reyes y Reinas cristianas y, en la parte superior de la entrada al Hostal está presidida por una imagen de la Orden Militar de Santiago de la Espada. Al costado del monumento se halla el puente medieval que atraviesa el Bernesga y da paso, como camino jacobeo, a los peregrinos, que han tenido la oportunidad de contemplar la portada de la Iglesia de San Marcos con conchas o vieiras, emblemas jacobeos para evocar el camino por tierras leonesas hasta los confines de Galicia. En conclusión, la ciudad leonesa, además de sus grandes tesoros monumentales, está rodeado por unas murallas romanas y contiene otros monumentos como Iglesias (de los siglos X al XVI), casonas y palacios nobiliarios, portadas románicas, góticas y renacentistas, así como otras plazas que evocan arte y cultura». Una ciudad llena de toda especie de felicidades» según el testimonio del monje francés del siglo XII, en la guía turística Aymeric Picad. León además fue sede regia durante más de trescientos años». León tuvo 24 reyes antes que Castilla leyes»: A mí juicio, es preciso que las administraciones públicas cooperen con una comisión científica para elevar en su día una petición a la Unesco, bien razonada y argumentada, para lograr lo que León se merece.


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