El pantone de la oposición
Nunca pensé que alguien pudiera apropiarse de un color. Y sin embargo, aquí estamos: el rojo ya no es Coca-Cola, el azul perdió los cielos de la dehesa, el morado dejó de saber a Sugus raro. Los partidos se lo quedaron todo y ahora lo que te pones habla por ti antes de que abras la boca.
Hay una diferencia, eso sí. Cuando un presidente autonómico cambiaba de corbata, nadie convocaba el análisis semiótico. Nadie buscaba en el nudo windsor una declaración de intenciones ni en el azul marino una rendición ideológica. Era una corbata. Punto.
Con una presidenta, las reglas cambian.
Una presidenta autonómica comparece, gestiona, defiende presupuestos, negocia con el Gobierno central, recibe delegaciones, firma convenios. Y la respuesta de cierta oposición no es rebatir sus cifras,........
