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Ormuz y el cuento de la lechera

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09.04.2026

En el Sistema de Inteligencia Turística de Ibiza (SITe) han detectado que las búsquedas de vuelos hacia la isla se dispararon justo cuando Estados Unidos empezó a aniquilar a la cúpula de los ayatolás y la Guardia Revolucionaria iraní cortó el paso de petroleros por el estrecho de Ormuz. Al margen de si sacar pecho por ello es ético y responsable (hay informaciones que más vale callárselas, más que nada por precaución), parecen olvidar en el SITe que, pese a que muchos desearan durante esas jornadas aciagas veranear a las Pitiusas porque les inspira seguridad al estar alejadas del foco del conflicto, hay un factor esencial que puede trastocar todas las previsiones: el de la crisis energética provocada por la guerra. Quizás se resuelva todo si el alto el fuego pactado para las próximas dos semanas acaba fructificando y Ormuz, como incluye ese acuerdo, se abre ya al tráfico marítimo (ya veremos si con peaje incluido). Aun así, han sido bombardeadas tantas infraestructuras relacionadas con el crudo y el gas, tanto en Irán como en la otra orilla del Golfo Pérsico, que llevará tiempo, mucho, recuperar la producción, con el consiguiente cuello de botella en la distribución y, paralelamente, alza de los precios (curioso que, desde hace décadas, cada vez que baja la gasolina, hay un conflicto en la zona) y aumento del IPC. Y las subidas del IPC, que ya han empezado, abarcan todo el espectro de bienes, servicios y productos vinculados al turismo. Una cosa es que los estadounidenses, británicos o franceses busquen ansiosamente en internet vuelos para venir en verano a Ibiza y otra es que, al ver sus precios, se decidan a comprarlos. Lo más probable es que los billetes suban a niveles nunca vistos, más aún si en las dos próximas semanas se rompe el alto el fuego y Donald Trump, como prometió hace un par de días, arrasa la civilización persa. Hay que tener en cuenta que ha bastado un mes para que empezase a escasear el crudo, razón por la que cuatro aeropuertos italianos han restringido el repostaje durante unos días, hay países que ya empiezan a plantearse limitar la venta de carburantes y el tráfico de vehículos, y hasta Ryanair, que tantos viajeros nos trae, ha avisado de que vienen curvas. Pero aquí seguimos como en el cuento de la lechera.

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