Ibiza, la ciudad de los «perros»
Hoy es un día marcado en rojo en el calendario de quienes se indignan ante la existencia de asentamientos de infraviviendas en Ibiza; qué pésima imagen, cielo santo. A todos nos sangran los ojos cuando vemos estas cosas, pero porque no entendemos cómo una isla que destila riqueza y glamur ofrezca miseria y vergüenza a tantos miles de sus residentes. Hace unos años, nadie en su sano juicio hubiera pensado que esto pasaría, que la piel de esta isla maravillosa estaría marcada por tantas aberrantes cicatrices.
Dónde irán tantas personas, en su mayor parte trabajadores, es una incógnita; probablemente busquen otro hueco en el que meterse, en el que descansar cada día después de muchas horas de trabajo. Piensen en la sensación que tenemos los afortunados que disfrutamos de casa propia (aunque sea de alquiler) al final de cada jornada: la de llegar a nuestro castillo para disfrutar de paz e intimidad, de higiene, luz y agua corriente. En esta Ibiza del siglo XXI tenemos a gente malviviendo en las condiciones del siglo XIX. Ver para creer.
Y estos pobres buscarán otro sitio y trasladarán esa vergüenza que nos invade a la mayor parte (insisto, por su infeliz destino), a otros puntos del municipio. Y todo mientras, en la zona oscura más alejada de la realidad, la ultraderecha plantea eliminar las ayudas públicas a organizaciones como Cáritas, al considerar que «viven del negocio millonario de la inmigración», en relación al proceso de regularización de inmigrantes. Supongo que estos próceres de nuestra política estarán pensando en asistir ellos mismos a estas personas, tanto o más dignas que ellas. Y que a buen seguro emplean para muchos de sus negocios en condiciones indignas, por supuesto. «Deberían ayudarnos en vez de echarnos como a perros», escupen con razón los chabolistas abocados a vivir al raso.
Parece que el alcalde de Vila podrá cumplir su promesa de acabar con los asentamientos para el verano. Pero ni él ni el resto de responsables políticos cumplirán con su responsabilidad de velar por el bienestar de todos. ¿Dónde están las soluciones? ¿Hay proyectos en marcha para ofrecer dignidad a tanta gente? Lo dudo, al menos para este verano...
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