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Dimitir, aquella palabra

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25.02.2026

25 de febrero 2026 - 03:08

Sánchez sigue pasando a la siguiente casilla de un parchís en el que prácticamente no quedan fichas. Muchos, y sobre todo tertulianos con gran devoción a la derecha, siempre hacen referencia a que todos estos casos, Begoña o lo del ExDAO, son el final. Siento decirlo, pero por más que pase, el presidente del Gobierno va a seguir metido en su despacho. Su obsesión por el poder es absoluta, por eso me río a veces de que esto y lo otro ya sí que sí, es el final.

Lo gracioso, o lo triste, por ser más sinceros, es que los votantes de izquierdas siguen en ese mundo ideado por el Ejecutivo. Todo es culpa de los bulos y de los jueces que, como les llaman ellos, son “fachas con toga”. Esa anestesia ha sido una estrategia validísima para los socialistas y que alguno incluso te contesta con que: “¿A quién van a votar, sino, a la ultraderecha?”.

Ese eslogan será utilizado cuando vengan todos los batacazos electorales autonómicos. Esta actuación y hacerse la víctima por parte de Sánchez también ha sido muy bien acogida por miembros del Ejecutivo. Por ejemplo, Fernando Grande-Marlaska. Se ha convertido en una fotocopia de su jefe. Miren que ha tenido casos para dejar el cargo, pero él ha aprendido del mejor. Miren que en el mundo de los juzgados era un hombre bien reconocido por su buen saber hacer como juez, pero como ministro ya tiene unas cuantas crisis políticas a su espalda.

Les nombro unas cuantas: Primera; La destitución del coronel Pérez de los Cobos. Marlaska alegó una “pérdida de confianza”. El coronel acudió a la justicia y el Tribunal Supremo le dio la razón. El juez señaló que el ministro había actuado fuera de la ley. Segunda; La devolución de menores desde Ceuta a Marruecos en agosto de 2021.

El Alto Tribunal consideró que fue ilegal. Tercera; La tragedia en la valla de Melilla, con decenas de personas fallecidas. Cuarta; La muerte de dos guardias civiles en Barbate arrollados por una narcolancha. Con todo esto, ¿qué más se le puede pedir? ¿Debería dimitir? Hombre, pues lo normal, según era antes lo políticamente correcto, es que sí. Pero el virus sanchista es así. Así que no se ilusionen con esto de que la legislatura se acabó. Aquí no se va nadie hasta que no los veamos como Ábalos o Cerdán.

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