Sacando cuentas
Terminó un año difícil. Quien diga otra cosa se mudó de planeta o vivió enajenado los 365 días pasados, porque a nivel individual, familiar, de país, de mundo la cosa se puso realmente intensa en no pocas ocasiones.
Sin embargo, para muchas personas el 2025 fue, en balance, un año bueno. Uno que permitió cerrar ciclos, cumplir sueños, conocer gente especial, expandir la familia, dar pasos profesionales relevantes, amar, crear, reír, bailar, viajar
Por ejemplo, el amigo Pedro lo recordará como el inicio de la vida de su hijo, y Yola, de su primer nieto. ¿Acaso eso no eclipsará en sus memorias las horas de apagones o el fastidio por el elusivo arroz de la bodega?
Para Mirebel fue un año de vencer dudas y enrolarse en la aventura fantástica que llevó a su familia a Baracoa, aunque su bautismo de fuego fue la expedición pinera: ¡por primera vez sola lejos de casa! También apunta con cariño el cierre de la maestría (fiesta incluida), estrenarse como experta en la tele y las celebraciones de algunos cumpleaños, en especial........
