Naciones desunidas
Milei y Rubio en un pasillo de la Asamblea General de Naciones Unidas. Foto: EFE
El tono sobregirado de los discursos en la Asamblea General de la ONU fue una fotografía de la tensión extrema en un planeta sacudido por los reacomodos en la circulación del poder, las guerras y el surgimiento de una súperherramienta como la inteligencia artificial “que se desarrolla sin comprender sus consecuencias” como afirmó Javier Milei. Por su parte el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó a América Latina con intervenir militarmente en cualquier país de la región.
En su afán de atraer a las megatecnológicas, Milei se mostró como ferviente partidario de desarrollar sin regulaciones a la inteligencia artificial, que tendría “grandes consecuencias para las sociedades humanas, algunas de las cuales no llegamos a comprender”. Si no se comprenden esas “grandes consecuencias”, razón demás para desarrollarla tomando todas las precauciones del caso. Milei aplica un razonamiento religioso, que es perfecto para cuestiones religiosas, pero resulta estúpido en un tema científico.
La misma confusión de brutalismo anacrónico desplegó cuando calificó de “genocidio” a la medida que salvó más vidas durante la pandemia mundial. El aislamiento fue una medida traumática y dolorosa, pero era la única solución para una pandemia que no tenía vacuna y era tan contagiosa. Los países que no cumplieron el aislamiento, como Estados Unidos con Donald Trump y Brasil con Jair Bolsonaro tuvieron gran cantidad de víctimas, con sus sistemas de salud desbordados, lo que no sucedió en Argentina, donde el aislamiento se cumplió. En el Estados Unidos de Trump, los cadáveres se apilaban en camiones de transporte de sustancias alimenticias, porque las morgues estaban desbordadas.
El mandatario argentino denunció como “experimento de control social” a una medida que salvó tantas vidas, al mismo........
