Una promesa postergada
En virtud a los compromisos asumidos con los representantes de la Central Obrera Boliviana (COB), el Gobierno tiene una nueva agenda que, por el peso de las circunstancias, ya no se parece a la que propuso durante la campaña electoral. Entre los temas que han sido poco discutidos —por no decir postergados— está la de la redistribución de recursos fiscales.
La promesa del “50 y 50” (una redistribución equitativa de los recursos entre el nivel central y las entidades territoriales) había vuelto al debate público al iniciarse el año como una bandera que despertaba expectativas legítimas, pero también recelos bien fundados. No se trata de una consigna nueva ni inocente: toca el corazón del modelo autonómico boliviano y, bien planteada, podría corregir desequilibrios históricos. Mal gestionada, en cambio, corre el riesgo........
