menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

¡Apártate! Me tapas el sol

12 10
08.01.2026

“¡Apártate! Me tapas el sol”Esta es la respuesta popularizada de Diógenes de Sinope a Alejandro Magno —el hombre que creía estar conquistando el mundo—, cuando, encontrándose Diógenes dentro de una tinaja, se presentó el macedonio ante él, dispuesto a concederle cualquier deseo. Esperaba quizás una bendición de Diógenes el perro (nombre con que se conocía a los filósofos cínicos), pero recibió una lección.  

Esta anécdota, que ya desde la antigüedad era un tópico, suele citarse como una victoria moral del pensamiento frente al poder. Pero ¿qué hizo en realidad Diógenes? ¿Intentó transformar la realidad que despreciaba?, ¿desafió el orden de la polis? ¿O se limitó a apartarse del mundo y señalar su insignificancia? Se me ocurren diferentes respuestas con algunas contradicciones.

Creo que hoy abundan los Diógenes contemporáneos. Analistas de la sociología, filosofía, geopolítica, etcétera, que describen con brillantez el colapso del sistema, los despropósitos del poder, y la lógica perversa de este. Lo hacen muy bien y son necesarios, muy necesarios siempre —¿cómo no?—, pero mientras tanto, el sol sigue siendo de otros seres elegidos.

Desde luego, no podemos despreciar la enseñanza contenida en esta anécdota que por algo ha llegado a nuestros días, mas no faltará quien pueda interpretarlo como la renuncia simbólica de la filosofía a transformar el mundo, conformándose con descifrarlo desde la intemperie. Como tampoco faltan quienes nos dicen que la misión de la filosofía no es transformar sino interpretar. 

Ante esta última respuesta suelo quedarme algo confusa, preguntándome por qué el ejercicio filosófico ha de colocar al ser pensador en una posición neutral o moralmente distante, desligada de la responsabilidad ética de cuestionar las estructuras de poder y comprometerse con el bien común. Sócrates en el Critón (Platón), con su actitud de optar por la cicuta antes que por el destierro, al parecer no cuestionaba el poder, lo contrario a Antígona. Pero desde el punto de vista actual, no sé qué pensar. Si, pudiendo salvarse de la muerte, tomó la cicuta, ¿no parece un acto de valentía con el que muestra que la........

© Canarias Ahora