Ciudades después del contagio
Desde los sistemas de alcantarillado hasta la movilidad sostenible, muchas soluciones urbanas nacieron como respuestas a pandemias
A lo largo de la historia, las ciudades han sido espacios de encuentro, intercambio y crecimiento, pero también de contagio de enfermedades y vulnerabilidad. La alta densidad demográfica, la movilidad constante y la estrecha convivencia de habitantes con recursos escasos han convertido a los centros urbanos en resorts de cinco estrellas para las enfermedades contagiosas. En cada episodio de crisis sanitaria, las pandemias no solo cobraron vidas, han actuado como los urbanistas más implacables.
Y aquí reside la gran paradoja: muchos de los elementos hoy considerados “normales” en la vida urbana –una red de agua potable, alcantarillado, calles ampliadas y ventiladas, espacios públicos verdes e incluso esos tediosos códigos de edificación– se consolidaron no por nuestra repentina bondad civilizatoria, más bien como una respuesta visceral y temerosa a la necesidad de prevenir, contener o mitigar contagios masivos que, de no haber sido por ellos, nos habrían barrido del mapa.
La peste negra y la primera reconfiguración urbana
El mapa de John Snow demostró que el cólera se transmitía por el agua, un hallazgo que transformó la epidemiología y el diseño urbano. /ferrovial.comLa expansión desmesurada de las urbes durante el siglo XIX no se limitó a alterar la economía y la demografía, puso al descubierto las grietas estructurales de los centros urbanos ante la embestida de enfermedades infecciosas. Entre 1846 y 1860 estalló la tercera pandemia de cólera, un brote global el cual abarcó Asia, Europa, África y América, segando miles de existencias y revelando las lagunas negras de las ciudades industriales. Fue en este preciso contexto donde la relación entre salud pública, saneamiento y planificación urbana comenzó a reconfigurarse de manera profunda.
En Londres, el doctor John Snow llevó a cabo una investigación crucial. Según detalla en 1854 la edición española de National Geographic, cuando el cólera golpeó con saña al barrio obrero de Soho, Snow se desmarcó de las teorías dominantes de la época –basadas en los “miasmas” o malos olores– para cuestionarse si el agua consumida por los vecinos sería el verdadero mensajero de la muerte. Durante el brote, cartografió con minuciosidad la ubicación de cada caso en relación con las fuentes públicas, detectando un patrón evidente: la gran mayoría de afectados residían cerca de un único pozo comunitario. Al retirar la manija de esa bomba, los casos empezaron a menguar, lo cual constituyó una prueba temprana y contundente de la transmisión por agua contaminada, una aproximación epidemiológica que revolucionó la salud pública.
Este hallazgo impactó de inmediato en la infraestructura urbana provocando un cambio de mentalidad entre autoridades e ingenieros. La identificación del agua contaminada,principal vector, les obligó a replantear la provisión de recursos hídricos y la........





















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