Trump y el delirio de poder
La escena más célebre de Chaplin vuelve como metáfora de un presente en el que el mundo parece un juguete en manos del poder
Donald Trump ya no disimula: su codicia es insaciable. Su figura empieza a recordar, cada vez más, a Adenoid Hinkel, el personaje con el que Charlie Chaplin caricaturizó a Hitler. Al igual que aquel dictador de ficción, el republicano exhibe rasgos de grandilocuencia, egolatría y una peligrosa vocación manipuladora. No sorprende, entonces, que la célebre escena del globo terráqueo –símbolo del delirio de dominio absoluto– siga siendo una referencia inevitable cuando se piensa en el poder ejercido como farsa y amenaza al mismo tiempo.
Después de escuchar a Garbitsch, uno de sus hombres de confianza, Hinkel se deja llevar por ese infantilismo que también caracteriza a Trump y ensaya distintas piruetas con un globo........
