Memes y guerra: la estética de la crueldad
Memes y guerra: la estética de la crueldad
Autor(es): Amaya Rubio
La estrategia comunicacional de Donald Trump trasladó la lógica del meme a la guerra: eliminar la complejidad, privilegiar el impacto y convertir su fracaso en propaganda viral
El humor nunca es inocente: cada época construye el suyo y, con el tiempo, también lo juzga. Los chistes que dominaron el prime time televisivo durante años —basados en estereotipos y burlas hacia “los otros”— han envejecido mal. Lo que antes provocaba risa hoy suele percibirse como una expresión de mal gusto, cuando no directamente de violencia simbólica. Aquella comedia, cimentada en la ridiculización de los más vulnerables, ha dejado un rastro incómodo.
De esos restos, sin embargo, no surgió necesariamente un humor más empático, sino otra forma: un humor cínico y oscuro que, a través de los memes, normaliza la crueldad bajo el disfraz de lo irónico.
Para Juan Ruocco, autor de ¿La democracia en peligro?, la genealogía del meme político puede rastrearse hasta espacios marginales de internet, como el subforo “Políticamente incorrecto” de 4chan. “La politización de los memes está vinculada a su anonimato: la ausencia de identidad habilita discursos que, de otro modo, serían socialmente sancionados, como el racismo o la xenofobia”, señala.
Ese potencial no pasó inadvertido. Durante la campaña presidencial estadounidense de 2016, el equipo de Donald Trump detectó una oportunidad en la avalancha de memes dirigidos contra Hillary Clinton y comenzó a amplificarlos desde sus propias cuentas. “La derecha encontró una forma contemporánea de actualizar viejas ideas”, sostiene Ruocco. “Los memes se convirtieron en una herramienta clave para vehiculizar discursos políticos de manera eficaz y masiva”. En su lectura, son la propaganda de nuestra época.
Ruocco inscribe este fenómeno en el marco del “capitalismo posmoderno”, retomando las ideas de Gilles........
