Antártica y Mar Austral: desafíos pendientes
Afirmar que nuestra preocupación por esa gigantesca parte de Chile debe circunscribirse a la “lucha contra el cambio climático” y la “conservación del medio ambiente” es un error estratégico interesado, sostenido por quienes transformaron esas actividades en lucrativas formas de vida.
Con un “ensayo” fechado en agosto de 1831, Bernardo O’Higgins explicaba a un amigo inglés su concepto de territorio de la República de Chile, compuesto, primero, por el “Chile Antiguo” (desde Atacama a La Araucanía) y, luego, por el “Chile Moderno”.
“En terreno”, ese último incluía las regiones al sur de La Araucanía y la Patagonia Occidental y Oriental (“Tierra Magallánica”) y, también al Estrecho de Magallanes, el archipiélago fueguino y las “islas al sur del canal Beagle”. Asimismo -y esto es relevante- al espacio oceánico que, desde el siglo XVII, la carto-bibliografía mundial denominaba “Mar Austral” (en la posterior expresión anglosajona, “Southern Ocean”).
Toda vez que la geografía y la hidrografía del hemisferio sur es hoy “la misma que hace 200 años”, es posible afirmar que las costas chilenas están bañadas no solo por el enorme Océano Pacífico, sino que, al sur del Estrecho de Magallanes, por el Mar Austral (Circumpolar). Chile es ribereño de dos océanos.
La comunidad internacional conoce la extensión y dinámica del Mar Austral desde que se publicaron los resultados de la circunnavegación del “sur más lejano del mundo”, efectuada por la segunda expedición de James Cook (1772-1775). Esas investigaciones comprobaron que, desde la costa occidental de Tierra del Fuego, en “las Américas” la dinámica del Mar Austral se extiende hacia el sur y el sureste, en dirección a la región polar austral (en la costa oriental de Tierra del Fuego y la isla de los Estados esa misma dinámica da origen a la “Corriente de Falkland/Malvinas”, que fluye en dirección noreste).
Educado en Chile, Perú, España, Francia e Inglaterra, O’Higgins “hablaba y leía” inglés y francés, y estaba familiarizado con los resultados de las navegaciones de James Cook. También, con la “geografía moderna” de las Américas encapsulada en los trabajos del cartógrafo real español Juan de la Cruz Cano y Olmedilla, cuyo mapa oficial de “América Merdional” (1775) fue reproducido en Londres por el geógrafo real inglés William Faden (1799).
Una copia de ese mapa fue referente en los viajes de exploración científica que, entre 1801 y 1802,........
