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La ciencia oculta de la propaganda política: Manipulación masiva, psicología irracional y su legado en la geopolítica moderna

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22.12.2025

(https://elchasque.com/wp-content/uploads/2024/01/ch-122-los-medios.jpg)

La propaganda política no es simplemente la difusión de mentiras o información errónea; es, en su esencia, una ciencia social precisa cuya principal meta es la manipulación de la opinión pública y el comportamiento colectivo, eludiendo intencionadamente el diálogo racional. Esta disciplina, históricamente arraigada en profundos conocimientos de la psicología humana, se enfoca en influir en las dimensiones irracionales de la mente, específicamente en el subconsciente y los instintos gregarios de las personas.

En el contexto geopolítico actual, el término "propaganda" ha sido, paradójicamente, objeto de su propia manipulación. Se utiliza con creciente frecuencia como un arma retórica para desacreditar, censurar y "cancelar" a aquellos que sostienen opiniones disidentes. Este uso polémico es, en sí mismo, una táctica propagandística, ya que el verdadero antídoto contra la propaganda es el debate racional abierto y el intercambio libre de argumentos, no la supresión discursiva de las voces contrarias. Para comprender a cabalidad su impacto, es crucial despojar al concepto de su uso peyorativo superficial y analizar la metodología científica que subyace a la propagación de ideas políticas y la ingeniería del consentimiento.

El marco conceptual de la propaganda moderna tiene sus raíces en los estudios pioneros de Sigmund Freud (1856-1939) sobre la psicología de masas. Freud reconoció un principio fundamental: aunque el individuo posee la capacidad de ser una entidad racional y moralmente contenida, su ingreso a un entorno grupal transforma su comportamiento. En la psicología de grupos, el individuo tiende a perder su sentido de individualidad, volviéndose más emocional, impulsivo y, crucialmente, fácilmente persuadido.

Esta transformación implica la supresión del pensamiento racional y de la contención moral. El instinto gregario o instinto tribal—la necesidad intrínseca de adaptación al grupo para asegurar un sentido de pertenencia y seguridad—se convierte en el motor dominante de la acción.

Los seres humanos, por su naturaleza social y su evolución histórica en comunidades, poseen un instinto poderoso de alineación con el colectivo (familia, nación, comunidad). Este impulso supera con creces las consideraciones lógicas o la facultad crítica, es lo que se conoce como Instinto de Adaptación.

Freud sostenía que el grupo carece de una verdadera facultad crítica. Las acciones que un individuo racional jamás consideraría por sí mismo (debido a la moralidad o la lógica), se vuelven plausibles y hasta necesarias cuando el resto del grupo las ejecuta.

La clave de la propaganda reside en manipular esta psicología grupal inconsciente. Al apelar a los aspectos irracionales (emociones, miedos, deseos subconscientes) no es necesario convencer a la razón del individuo.

La literatura fundacional y la aplicación práctica de la ciencia de la propaganda política se deben en gran medida a Edward Bernays (1891-1995), sobrino de Sigmund Freud. Bernays tomó las conclusiones de su tío sobre la psicología de grupos y las aplicó sistemáticamente al ámbito de la comunicación masiva, sentando las bases de lo que él denominó la "ingeniería del consentimiento".

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Bernays fue pionero en la fusión de la propaganda política con las técnicas del marketing comercial. La propaganda política, vista desde su perspectiva, es esencialmente el marketing de ideas, sentimientos y políticas dirigidos al grupo social.

Bernays fue fundamental para persuadir al público estadounidense de la necesidad de entrar en la primera guerra mundial. Utilizó eslóganes emocionales que resonaban con los valores aspiracionales del grupo: "la guerra para acabar con todas las guerras" o "la guerra para hacer del mundo un lugar seguro para la democracia". En lugar de apelar a la realidad geopolítica, apeló a los más altos ideales (libertad, democracia) para justificar las acciones más oscuras (la guerra).

Poco después, Bernays aplicó esta lógica al consumo, diseñó la campaña "Antorchas de la Libertad" para la American Tobacco Company, vinculando el acto de fumar para las mujeres no con la necesidad de nicotina, sino con el símbolo de la emancipación y la feminidad moderna. La compra de un producto (un cigarrillo, un automóvil) se........

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