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Los tontos de la Historia

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15.10.2026

La reconfiguración del mundo ha sorprendido a las élites de Occidente "con el pie cambiado". La inepcia y la malignidad de las mismas van haciéndose evidentes a todos. Cualquiera lo ve, a poco que no se sufra, de modo incurable, un adoctrinamiento irreversible y el cerebro del afectado no sea ya una papilla.

Después de 1945, el Imperio Occidental no ha ganado correctamente una sola guerra, pero sigue destrozando el mundo. Con la excusa de hacer frente al demoníaco comunismo, los Estados Unidos desplegaron unas instituciones formales y una industria informal de colonización cultural que, hasta el Trump 2.0, parecían irresistibles. Hoy, el castillo de naipes va cayendo. Las élites europeas se alzaron siempre en el podio sabiendo que detrás de sus espaldas, y aupándoles con artificio, se movían los dólares, las bases americanas y la "confianza" por parte del Imperio.

Después del 45 se inventó una derecha liberal proamericana, una izquierda liberal proamericana, una filosofía liberal proamericana, un comunismo postcomunista, un eurocomunismo postsoviético, una izquierda woke, un consenso arendtiano anti-totalitario, una "defensa de los valores de Occidente" y no sé cuántas majaderías más. Hoy sabemos que detrás de esos líderes, políticos, culturales o mediáticos, siempre se olía el dólar, la dominación militar, la conspiración de la CIA, el MI6, el Mossad, y tantas y tantas oenegés que trabajan para esta dominación, una vez caída la potencia de Europa y quedar así ésta civilización enferma y dividida.

Hoy vemos, como nunca, la posibilidad de una implosión de la Unión Europea. Desde el momento en que a las masas se les presenta con nitidez absoluta que la Unión Europea era, en realidad, el brazo y la máscara farsante de la OTAN, la ilusión de una verdadera integración orgánica de los europeos se viene abajo. A una parte los pueblos europeos, por muy adocenados que parezcan aún estar, no se les escapa que el destino de ese elefante neoliberal y burocrático regido en Bruselas se haya irremisiblemente unido al destino de la guerra de Ucrania. Y este destino pinta negro,........

© Aporrea