“Sin intérpretes no hay justicia”: 7 de cada 10 indígenas presos, con obstáculos para comunicarse
Siete de cada 10 personas indígenas privadas de la libertad en Oaxaca no tienen acceso a un intérprete, lo que muchas veces impide incluso que conozcan cosas tan básicas como los motivos de su detención, el estatus de su expediente judicial o sus derechos.
Durante una visita que un grupo de abogados hizo al reclusorio de Tanivet en Oaxaca, descubrieron que, por ejemplo, una mujer de 87 años de edad, hablante de mixe, no se acercaba a ellos porque no hablaba español. Como muchas otras personas indígenas, continuaba en prisión preventiva sin haber sido sentenciada, ante la dilación de su proceso por no haber contado con un intérprete.
Luego, la Red de Intérpretes y Promotores Interculturales de Oaxaca se encargó de hallar uno, pero no quiso cubrir la audiencia porque el tribunal le adeudaba más de 10 audiencias. Ese episodio desveló también un problema estructural: no existía una institución responsable de la política de interpretación, y que no había presupuestos para ese servicio esencial.
“Hemos detectado que las personas que están privadas de la libertad en el área de justicia sufren una vulneración terrible por dos barreras particulares: la lengua y la desventaja económica. Una persona que está privada de la libertad por el mismo delito, con los mismos años de pena pecuniaria y pena privativa de la libertad, comparada con una persona de la urbanidad, siendo el mismo caso, refleja una diferencia y una discriminación sistemática”, apunta en entrevista Eduardo Martínez Gutiérrez, originario de Santiago Matatlán, Oaxaca, hablante de zapoteco y quien actualmente dirige los esfuerzos de la Red.
En abril de 2019, la Red ingresó al centro penitenciario de Miahuatlán de Oaxaca, en el que se calcula que hay cerca de un 35 % de población indígena. Comúnmente, incluso otras personas privadas de la libertad suelen fungir como sus intérpretes, dada la discriminación al interior de los reclusorios. “Las condiciones de internamiento si de por sí son disminuidas para la población en general, para las personas indígenas son sumamente desiguales”, relata Martínez.
En ese centro penitenciario, una de las intérpretes de la Red, Rosalba, tomó los datos de una persona privada de la libertad, que vivía a cuatro horas del lugar de donde ella era originaria. En sus vacaciones de Semana Santa, mientras pasaba las festividades con su familia, decidió dedicar un día a acudir a la ranchería de donde era originaria la persona en reclusión. Buscó a la familia y le comentó que acababa de visitar a su familiar. Le dio el teléfono de la persona que llevaba su defensa, porque de acuerdo con el expediente, ya era candidato a un beneficio de libertad anticipada. La familia pudo comunicarse con la persona abogada, y en agosto el hombre había recuperado su libertad.
Sin la comunicación de la Red y la cadena que se tejió a partir de ahí, que también implicó reunir los recursos económicos para la multa por el beneficio, ese resultado no hubiera sido posible. Al tiempo, a la casa de la familia de Rosalba comenzaron a llegar personas desconocidas que tocaban a su puerta y preguntaban por ella, porque se habían enterado de que ayudaba a las personas a salir de prisión.
“Ha sido una experiencia que cuando nos la cuenta Rosalba, hizo que valieran la pena muchas cosas, que son los retos y obstáculos que uno como sociedad civil tiene que vencer: que te cierren la puerta en la cara, que te sigan invisibilizando, muchas barreras, y escuchar los testimonios de los propios intérpretes nos da a nosotros la fuerza para seguir en el camino y no claudicar; como esta historia, hay muchas”, sostiene.
La Red está en el proceso de elaboración de un libro que se llamará Diario del intérprete, que recabará ese tipo de historias, con el objetivo de que las personas conozcan la parte humana de esa figura desde una perspectiva distinta, que contribuya a su dignificación. Con ese fin también lanzaron la campaña “Sin intérpretes no hay justicia: ayúdanos a que la lengua no sea una barrera para vivir”, a la que cualquiera puede aportar.
Animal Político publicó hace unos días que en los últimos dos años, la Red incrementó casi en 200% sus servicios en Estados........© Animal Político
