El Amanecer Tras La Larga Noche
Los historiadores vuelven siempre a discutir cuál ha sido el siglo peor por sus horrores: si el siglo diecinueve marcado por el brutal genocidio del rey Leopoldo II en el Congo para apropiarse del caucho; el exterminio de la población indígena en California con la fiebre del oro, y el desplazamiento forzado de las tribus nativas hacia el oeste del territorio de Estados Unidos, el llamado “sendero de las lágrimas”, con miles de muertos; o las hambrunas letales en la India bajo el imperio británico.
O el siglo veinte, que empieza con la carnicería de la primera guerra mundial, y donde los genocidios se repiten, las matanzas de armenios perpetradas por el imperio otomano, el holocausto judío consumado por los nazis, los asesinatos masivos de Stalin, los espantos de la segunda guerra mundial coronados por las bombas atómicas sobre Nagasaki e Hiroshima; los 2 millones de muertos en Camboya bajo el terror de Pol Pot, y el exterminio al filo de machetes de 800 mil tutsis en Ruanda.
Y el siglo veintiuno, con apenas una cuarta parte de su recorrido, y que ya deja no pocas guerras mortíferas en Irak, Afganistán Siria, Yemen y Sudán, con saldos atroces de muertes y éxodos; y sólo para citar los hechos más recientes, la masacre de........
