Notas del “día después” (II)
“Cada uno aprende sólo aquello que puede aprender;
el que sabe aprovechar el momento oportuno
es el verdadero hombre”. (Goethe, “Fausto”)
Con inopinados virajes y aceleraciones en espacios de tomas de decisión que antes del 3E parecían tragados por la inercia, el “día después” sigue su curso en Venezuela. En lo que algunos califican como cambio gatopardiano, una “evolución dentro de la misma causa” en tanto persiste una lógica y una estructura de poder dirigida por un elenco harto conocido, asoman sin embargo algunas movidas interesantes. Se trata, por ahora, de respuestas más cercanas a la necesidad de adaptación a intereses estratégicos bilaterales que al compromiso inmediato con una incierta democratización. Un condicionamiento que, sin embargo, perfila oportunidades en el largo plazo. La situación invita a seguir reflexionando, a compartir consideraciones sobre la intensa marcha.
1.- “Vender el alma al diablo” supone para el desprotegido deudor una vida en riesgo. En este punto, sin embargo, vale recordar a Weber cuando afirma que la política implica «pactar con los poderes diabólicos», refiriéndose a la naturaleza ineludiblemente violenta y trágica del poder político: “quien se mete en política, quien accede a utilizar como medios el poder y la violencia, ha sellado un pacto con el diablo”. Violencia y coacción, desplegadas por quienes pueden imponer su voluntad dentro de una relación social signada por lo asimétrico, lo fáctico, no son elementos ajenos a una historia en la que actores que se creían con sobradas ventajas terminaron fuera de la ecuación final, y viceversa. El forzoso acomodo y “obediencia” a la figura del tutelaje externo hoy pone a unos y a otros a conciliar sus inocultables contradicciones.
Las amenazas para los distintos actores no se anulan, en fin; se redimensionan. Operar en estos terrenos movibles sin........
